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	<title>Relatos Eroticos</title>
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	<description>Relatos Porno, Tupornotv</description>
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		<title>Con mi cuñada fué y fuí infiel!!!</title>
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		<pubDate>Mon, 06 Jun 2011 13:23:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>culodeseado</dc:creator>
				<category><![CDATA[Infidelidad]]></category>
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		<description><![CDATA[Tengo 46 años y creo que el ser humano está hecho para poder disfrutar de todo sin avasallar a nadie, sobre todo en lo referente al sexo, creo que un hombre y una mujer, siendo consentido por las dos partes, si quieren amarse, es correcto, sin entrar en temas religiosos, me refiero al incesto. Desde [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Tengo 46 años y creo que el ser humano está hecho para poder disfrutar de todo sin avasallar a nadie, sobre todo en lo referente al sexo, creo que un hombre y una mujer, siendo consentido por las dos partes, si quieren amarse, es correcto, sin entrar en temas religiosos, me refiero al incesto.</p>
<p>Desde que mis hormonas se dispararon las mujeres más cercanas a mí siempre fueron las de mi familia. Pero el relato que hoy quiero contaros, estando ya casado, fue con una de mis cuñadas y no hace mucho tiempo. Por causas del trabajo me trasladé a otra provincia con mi mujer y mis hijas hace unos años.<br />
<span id="more-1123"></span><br />
El año pasado tuve que volver por causa de una enfermedad de mi madre, tuve que viajar solo. El recibimiento fue de primera ya que hacía mucho que no estábamos juntos y ya saben lo que suele pasar, ven a mi casa a comer, ven a la mía a dormir, en fin lo de siempre.</p>
<p>En una de esas comidas mi cuñada Leire me dijo que teníamos que hablar a solas los dos. Así que quedé con ella al día siguiente para tomar algo juntos, estuvimos hablando mucho tiempo, en la conversación hablamos de todo, sobre todo de sus problemas con su marido, de como la trataba, que no le hacía demasiado caso ni en el ámbito emocional ni en el sexual.</p>
<p>Ahí es cuando vi mi oportunidad, puesto que es una de las personas con la cual yo siempre soñé en acostarme. No es que sea un bombón, la verdad es que es normalita, yo también, pero es de esas mujeres que tienen algo que hace que al estar junto a ella quieras llevarla a la cama.</p>
<p>Como la casa de mis suegros estaba cerca y es una casa deshabitada, pero con todos los muebles, (mis suegros por desgracia habían fallecido) fuimos allí para tener algo más de intimidad. Cuando entramos fuimos derechos al dormitorio, allí le pregunté si estaba segura de lo que íbamos a hacer, ella me dijo que si, pero que tenía que ser un secreto entre los dos, a lo que yo le dije que si.</p>
<p>En ese momento la abracé por la espalda y le empecé a besar en el cuello, mientras le iba soltando los botones de la blusa, se la quité y continúe bajando mis manos para quitarle la falda, mientras se la quitaba le iba besando toda la espalda agachándome para sacarle la falda, su culito quedó a la altura de mi boca, sin quitarle la ropa interior.</p>
<p>Ella hizo lo mismo conmigo dejándome puestos los bóxer, como si de un ritual se tratase ella volvió a darme la espalda, yo sabía lo que quería y volví a realizar la misma operación, fui besándole la espalda mientras le soltaba el sujetador, me entretuve en masajearle los pechos, los pezones los tenía ya como piedras, continúe bajando y fui bajándole las bragas, cuando las tenía ya quitadas la incliné sobre la cama y fue cuando comencé a lamerle su sexo, estaba todo mojado por sus fluidos, sus jadeos eran notorios, lo cierto es que me gusta hacer sexo oral, creo que es una de las formas de hacer llegar a la mujer al clímax. Continúe lamiendo el clítoris hasta que rompió en un intenso orgasmo.</p>
<p>Entonces me dijo que ahora era su turno, se puso de rodillas, me fue bajando los bóxer con suma dulzura hasta que mi pene salió disparado, duro como una roca, cuando ella lo vio dijo que era muy bonito, no es que sea enorme, es más bien normal, pero en ese momento a ella le pareció fabuloso. Empezó a darle besitos y lametones a todo lo largo hasta que llegó a los testículos metiéndoselos en la boca, así estuvo un rato luego siguió haciendo lo mismo en sentido contrario hasta que se metió mi pene en su boca y me hizo una mamada de las que hacen época.</p>
<p>La verdad de la forma que la hizo me demostró que llevaba tiempo sin tener relaciones, con semejante trabajo yo estaba que me venía a marcha forzada y se lo dije, ella me respondió que se lo echara en la boca, que lo estaba deseando desde hacía mucho tiempo, yo no pude aguantarme más y me corrí en su boca, es increíble una mujer desnuda de rodillas y con una cara de vicio tragándose toda mi leche sin dejar escapar ni gota.</p>
<p>Cuando terminó se puso de pie y fue en ese momento cuando nos dimos el primer beso con lengua, nos pasábamos nuestros sabores íntimos de uno a otro. Nos dejamos caer en la cama y recorríamos cada palmo de nuestros cuerpos con besos y caricias, terminamos haciendo un 69 espectacular, cuando mi pene volvió a estar como una piedra.</p>
<p>Ella no aguantó más, se puso de rodillas sobre mi y se fue clavando mi polla en su sexo todo chorreante de líquidos, según se la iba clavando sus gemidos eran más fuertes, cuando se la clavé del todo eran alaridos de placer, había tenido otro orgasmo, la verdad que estaba necesitada de sexo.</p>
<p>De todas formas siguió cabalgándome diciendo que quería que me corriese en su interior (ella sabía que yo tengo echa la vasectomía) así estuvimos un rato hasta que volvió a tener otro orgasmo. Momento en el que yo aproveché para decirle que quería correrme dentro de su culo, ella me miró y no dijo que no, todo lo contrario, lo estaba deseando.</p>
<p>Se colocó a cuatro patas y me dijo, -Aquí lo tienes, es todo tuyo, yo le puse mi capullo en ese agujerito tan deseado y ella echó su cuerpo hacia atrás clavándosela de un solo viaje, está claro que mi cuñadita no era virgen por ese lado.</p>
<p>Empecé con un vaivén suave por que quería saborear ese momento, pero no tardé mucho en dejarme ir por el deseo y al poco le estaba dando unas embestidos bestiales. Al poco estaba notando como me llegaba el orgasmo y así se lo dije, ella me contestó que aguantase un poco, que a ella también le llegaba. Nos corrimos los dos a la vez entre gemidos de placer.</p>
<p>Tumbados los dos juntos besándonos y acariciándonos nos dijimos que esa sería la primera pero no la única vez que haríamos el amor.</p>
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		<title>La sorpresa que se llevó mi querida madre</title>
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		<pubDate>Fri, 03 Jun 2011 10:38:03 +0000</pubDate>
		<dc:creator>tangadelicado</dc:creator>
				<category><![CDATA[Confesiones]]></category>
		<category><![CDATA[anal]]></category>
		<category><![CDATA[chupar]]></category>
		<category><![CDATA[clítoris]]></category>
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		<description><![CDATA[Lo que voy a relatarles a continuación es una experiencia 100% real que me ocurrió el verano del 2008. Me había desplazado de vacaciones a la bellísima ciudad de Málaga para olvidarme del estrés de Madrid, y disfrutar de la playa. A la vez que aprovechaba para visitar a mis tíos. Me alojaron como es [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Lo que voy a relatarles a continuación es una experiencia 100% real que me ocurrió el verano del 2008. Me había desplazado de vacaciones a la bellísima ciudad de Málaga para olvidarme del estrés de Madrid, y disfrutar de la playa. A la vez que aprovechaba para visitar a mis tíos.</p>
<p>Me alojaron como es costumbre en su casa. Los dos primeros días fueron de lo más tranquilos, alegría por ver a mis tíos. Jornadas intensivas de playa y un poco de pachangueo por las tardes. Discúlpenme cachondos lectores pues olvidaba presentarme.</p>
<p>Digamos que me llamo Manuel (es mi auténtico nombre, aunque muchas veces he leído en este tipo de confesiones que la gente se cambia el nombre), tengo 31 años, practico varios deportes y para ser fiel a la historia me veo obligado a ser presumido admitiendo que físicamente estoy bastante bien. Una vez presentado prosigo con mi experiencia que dejé en la mañana del tercer día de vacaciones.<br />
<span id="more-1121"></span><br />
Preparé como de costumbre lo necesario para pasar una buena jornada de playa. En el portal del edificio coincidí con una señora cuarentona con su hijo de sus 18 años, equipados también con aperos playeros. Tuve suerte consiguiendo aparcar en sombra, y más aún hallando un lugar espacioso libre en la arena de la abarrotada playa.</p>
<p>Apenas había tenido tiempo de instalarme cómodamente y darme mi primer chapuzón cuando de regreso a mi sombrilla veo que la mamá y el chico que apenas hacía una hora había saludado estaban poniendo sus esterillas junto a la mía. En cierta forma no era casual pues era como dije antes el único sitio vacío que quedaba a esas horas. La mujer me reconoció también y me ofrecí galantemente para montar su sombrilla.</p>
<p>Rápidamente el chico marchó a nadar, quedando yo conversando con Pilar, pues este era su nombre (este si lo he cambiado pues no me veo en el derecho de jugar con la intimidad de otras personas). Mientras se ponía la crema me contó que era viuda desde hacía 3 años, que vivían en San Sebastián y que era el primer año que veraneaban en Málaga.</p>
<p>Por su conversación supe que me encontraba ante una mujer correcta, agradable… se decidió a quitarse su camisa mostrando un traje de baño amarillo bastante generoso y se adivinase un cuerpo con unas formas generosas bajo la tela. Enseguida intuí los enormes pechos y el rotundo culo de Pilar.</p>
<p>Pero por sus modos la valoré de una forma fría y no me despertó el morbo. Por ello no miento si digo que realmente fue la cortesía lo que me llevó a ofrecerles mi coche para regresar a la casa. Incluso la convencí para llevarla por la mañana al día siguiente, no sin reticencias por su parte.</p>
<p>Al día siguiente tal como habíamos convenido llegamos todos juntos a la playa. Yo había notado que el hijo de Pilar era un poco introvertido, incluso a veces tenía la sensación de que me observaba mientras tomaba el sol. “Este niño me tiene realmente preocupada” me confesó una de las veces Pilar, aprovechando que Luisito se hallaba en el agua. “¿Por qué dice eso, Pilar? “Le pregunté. Entonces me confesó que llevaba tiempo observando a su hijo comportarse extraño, vamos que tenía la terrible sospecha de que Luisito podía sentirse atraído por los hombres.</p>
<p>Por supuesto que mi primera intención era la de haberle dicho que no se preocupará por ello que la sexualidad de Luisito podía ser igualmente satisfactoria siendo gay o siendo hetero, que formaba parte de su libertad. Pero como ya tenía calada la manera de pensar de Pilar me contuve y me limité a consolarla diciendo que no lo sabía seguro, que quizás se equivocaba. Además mi sexto sentido me decía que siendo astuto podría conseguir algo de la preocupación de aquella mamá. Me bastó un chapuzón a solas para tramar mi plan. Me volví a sentar a su lado y comencé a trazar mi red.</p>
<p>“¿Sabe, Pilar? creo que antes de tomar alguna medida, necesitaría cerciorarse sobre si realmente esas son las inclinaciones de su hijo “- le comenté. Ella estuvo completamente de acuerdo con esta apreciación mía, pero se lamentaba de que no se le ocurría ninguna forma de averiguarlo. “A mi sí” – le dije. Ella me miró expectante. Le comenté que era un plan algo descabellado que se me había ocurrido, que mejor lo olvidase.</p>
<p>Tras mucho insistirme le hice ver que lo mejor era observar la reacción de Luisito al ponerlo en contacto con la belleza de una mujer. Si la naturaleza cumplía su función debería excitarse. Tan sólo necesitábamos una voluntaria que intentase provocar los instintos del chico. “Y, ¿cómo vamos a encontrar a una chica que se preste a nuestro plan?, eso es casi imposible”- se lamentaba. “No si la voluntaria es usted misma. Tan sólo tiene que mostrarse un poco más sexy de lo normal. Enseguida veremos la reacción de su hijo”. Después de muchos razonamientos conseguí convencer a Pilar para ir a comprar esa misma tarde un bikini algo más sugerente para ella.</p>
<p>Que no sintiese vergüenza pues al día siguiente escogeríamos una cala alejada de curiosos para llevar a cabo nuestro experimento. Sólo estaría ella y su hijo, y por supuesto yo también pero simplemente como un amigo dispuesto a ayudarla con sus preocupaciones.</p>
<p>Tal como habíamos quedado a la tarde la llevé a una tienda de trajes de baño. Le gustó un conjunto bastante clásico, pero enseguida le hice ver que era necesario elegir algo bastante más insinuante, que por el bien de su hijo dejara por una vez de lado su recato. Tras muchas pruebas elegimos un bikini amarillo con poquita tela. Aunque lo cierto es que en la tienda los había mucho más subiditos de tono. Pero no quise forzarla más por miedo a que se echase para atrás.</p>
<p>Me daba por contento con haberla podido ver en el mostrador luciendo un cuerpo mucho más jamón de lo que había podido imaginar hasta entonces, además aún le guardaba otra jugada que ella ignoraba. Pues justo después de dejarla en su casa me regresé a la tienda y descambié el modelo por el mismo pero con dos tallas menos.</p>
<p>Ahora sí que le quedaría como el más atrevido de todos y ella no sospecharía de mi celada. A la mañana siguiente le dijimos a Luisito, ya en el coche, que pensábamos ir un poco más lejos para probar aguas más limpias lejos de la ciudad. Llegamos a una cala preciosa y solitaria. El niño y yo llevábamos ya puestas nuestros bermudas, así que saqué la bolsa con su bikini del maletero y le dije a Pilar que podía cambiarse en el auto mientras nosotros íbamos instalándonos en la orilla.</p>
<p>Como a los 15 minutos llegó Pilar con una camiseta holgada y una toalla alrededor de su cintura.</p>
<p>“La verdad no sé como pudimos escoger este bikini ayer me sienta realmente pequeño”</p>
<p>Yo puse cara de circunstancias y le dije que no empezase de nuevo, que era la oportunidad de apartar las dudas que la embargaban, y que se quitase la camisa y la toalla.</p>
<p>“Pero es que me da muchísima vergüenza“ – se excusaba. “Si ya te vi ayer con él puesto “.</p>
<p>Éste era un argumento que traía preparado. Dado que pensó que era cierto y además que no disponía de otra cosa para ponerse, termino quitándose la camiseta. ¡aquellos pequeños triangulitos de tela apenas le tapaban los pezones, y aún así parte de sus aureolas quedaban al descubierto cuando se movía.</p>
<p>“Vamos, Pilar, ahora la toalla, no sea tan tímida, ¿no ve que estamos solos en la playa? “.</p>
<p>Aquella parte sin ser un tanga acababa forzosamente incrustándose entre sus nalgas, haciendo el mismo efecto. Mientras que por delante los labios de su enorme coño quedaban expuestos a la vista. Yo fingí una naturalidad e indiferencia falsa, pues lo cierto es que había conseguido una erección espantosa que a duras penas lograba disimular con mis amplias bermudas.</p>
<p>Le hice notar la debilidad de la piel expuesta por primera vez al sol, para lo que me apresure a prestarle mi crema protectora de alta graduación. Tras aplicársela ella misma por delante le advertí que su espalda también lo necesitaba.</p>
<p>Se puso bocabajo y yo por primera vez toqué las formas generosas de aquel cuerpo. Conforme iba masajeando su cuerpo pude notar la incomodidad de Pilar y cuando le tocó el turno a sus nalgones se puso completamente colorada.</p>
<p>Luisito salió del agua y vino a por sus gafas de buceo. Apenas prestó atención a su mamá (creo que el chico era en realidad gay, pues aquella prueba no la hubiese superado ni Santo Tomás), tomó sus gafas y regresó al mar. “¿Lo ve usted, Manuel? Ni siquiera se ha fijado, y lo cierto es que estoy vestida como una auténtica puta!”</p>
<p>Yo le dije que quizás necesitase un poco más de estímulo y como el chico estaba cerca de nosotros y podía verla perfectamente, que lo mejor era que me permitiese darle más crema de una forma insinuante. X0XDOS</p>
<p>Se volvió a poner de espaldas y esta vez me centré sin reparos en su culazo. Mientras Pilar miraba de soslayo hacía su hijo para ver si reaccionaba ante el sobeo que yo le propinaba.</p>
<p>Animado pues parecía que Pilar por fin se había tomada en serio su papel le pedí que contonease un poco el trasero al ritmo de mi masaje. Así lo hizo, ofreciéndome no sólo la visión de sus reales posaderas sino también su suave tacto.</p>
<p>Aparté con una mano la tirilla que cubría su ojete y lo comencé a untar con crema, siguiendo un recorrido hasta su vulva que sorprendentemente hallé mojada.</p>
<p>“Vaya, Pilarcita, parece que se ha tomado usted su papel en serio” -le dije.</p>
<p>Ella no respondió se limitó a seguir contoneándose, para entonces había introducido un dedo en su ano. Ella protestó pero se calló cuando le indiqué que mirase con disimulo hacia la playa pues luisito por fin nos observaba excitado por el espectáculo que dábamos.</p>
<p>“Creo que es hora de que le demos una lección práctica de sexo, ¿no está de acuerdo conmigo Pilar?” Antes de darle tiempo a reaccionar ya me había quitado mi bermuda y apunté mi polla hacia su coño. La penetré desde arriba, pues seguía mirándome.</p>
<p>No me costó metérsela de un solo envite, pues se hallaba lubricado por la loción solar y por sus propios jugos. La agarré fuerte de las muñecas y comencé un metisaca violento hasta que Doña Pilar empezó a gemir, a balbucear.</p>
<p>Tras notar su primer orgasmo saqué mi polla y la encañoné esta vez hacia ese culo que me obsesionaba.</p>
<p>“No por favor, nunca lo hice antes por detrás”.</p>
<p>Con esta confesión lógicamente no solo no me hizo cambiar de intenciones sino que me motivó aun más.</p>
<p>Conseguí introducir laboriosamente la cabeza, provocando quejidos de Pilar. Me dejé caer y con mi propio peso la polla se hundió imparable hasta tocar con los huevos en la vulva. Pilar dio un grito que debió escucharse en las calas vecinas.</p>
<p>A los pocos minutos mi polla entraba y salía de aquel agujero como el pistón de un motor engrasado. Pilar comenzó a gemir de nuevo. “¿Sigue queriendo que saque mi polla de su culo, Doña Pilar?” “No, por favor no pares ahora, es realmente delicioso lo que se siente”. “</p>
<p>Está bien, zorra, seguiré dándote por el culo sólo si te pones a cuatro patas como la perra que eres y me pides que te rompa el culo” -le dije a la vez que me salía de tan delicioso lugar y la dejaba suelta. Pilar con la cara desencajada por el placer se limitó a ponerse a cuatro patas.</p>
<p>“Por favor, rómpeme el culo, te lo ruego”.</p>
<p>Paremos un momento querido lector para contemplar esta situación absolutamente real que me pasó:</p>
<p>Una señora respetable de 42 años, X0XTRES a cuatro patas en la arena de una cala, suplicándome que le diera caña por el culo, mientras su hijo nos contemplaba atónito a apenas 20 metros de nosotros. Y todo esto lo había conseguido con un poco de astucia y decisión.</p>
<p>Paremos en esta bella postal que conservo en mi memoria pues para mí la existencia no son más que estos momentos cumbres de morbo que decoran nuestra monótona vida de cuando en cuando…</p>
<p>“Prepárate, zorra” – le dije mientras le daba unos azotes fuertes en el culo antes de volver a penetrarla de un golpe.</p>
<p>Continuamos la enculada salvajemente hasta que notando que me iba a correr la tomé por el pelo y la obligué a tragarse toda mi leche. En el camino de regreso tras un silencio de plomo Pilar le inquirió a su hijo:</p>
<p>“¿Te gustó lo que viste, Luisito?” “…Sí….mucho”.</p>
<p>El rostro de Pilar se desembarazó de una tensión acumulada. Las duchas de la playa pasaban veloces por la ventanilla. El mar comenzaba a teñirse de melancolía tardía. El sol se estaba ahogando.</p>
<p>Miré a Pilar sus pechos casi desnudos a dos colores…me sonrió y su sonrisa me pareció otra ola más… y sus dientes quedaron a la misma altura de las espumosas y blancas crestas de las olas que rompían.</p>
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		<title>Una cuñada más que especial</title>
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		<pubDate>Wed, 01 Jun 2011 14:23:27 +0000</pubDate>
		<dc:creator>coodepilado</dc:creator>
				<category><![CDATA[Confesiones]]></category>
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		<description><![CDATA[Hola amigos lectores el relato que he de contarles en esta ocasión, sucedió con mi cuñada en una época de mucha lluvia y de mucha necesidad de apagar el calor que había en nosotros. Todo comenzó en una noche de lluvia en mi bello país llamado El Salvador, teniendo como protagonista a mi cuñada, una [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Hola amigos lectores el relato que he de contarles en esta ocasión, sucedió con mi cuñada en una época de mucha lluvia y de mucha necesidad de apagar el calor que había en nosotros.</p>
<p>Todo comenzó en una noche de lluvia en mi bello país llamado El Salvador, teniendo como protagonista a mi cuñada, una mujer muy bella a mi parecer, es la única hermana de mi esposa y gozan de un parecido muy especial en su físico, más que en su cara, comenzaré por describirla es una mujer muy risueña, y jovial, pero con un físico sorprendente tiene un cuerpo muy firme, unos pechos enormes como si fuesen puestos artificialmente, pero me consta ahora que son naturales, tiene un color de piel morena muy bello como re bronceado, unos ojos negros que van muy acorde con su cabello largo y liso, una boca delgada, labios muy delineados; es delgada a pesar de ser ya madre en dos ocasiones, tiene unas piernas muy bien formadas nada delgadas y no muy gruesas que con las faldas cortas que suele utilizar hacen que cualquier hombre se caliente sólo con verla, y se vuelva aún más loco verla por detrás con ese culo tan sobresaliente y duro que cuando lo tocas te hace querer besarlo y hasta morderlo.<br />
<span id="more-1117"></span><br />
Ella es la madre de dos hijos, una hembra de 15 años y un varón de 7, casada con un hombre muy cumplidor en cuanto a las cosas del hogar, trabaja de sol a sol para poder llevar a su casa el sustento, más sin embargo a consecuencia de ser tan cumplidor con el gasto de la casa, tiene en el olvido a mi cuñada, su nombre es Esmeralda, desde que la conocí cuando frecuentaba a la que es mi esposa, percibí en ella que a pesar de que radiaba felicidad había algo que le hacía permanecer pensativa y hasta triste, ella es casada hace mucho tiempo, más sin embargo, vive en la casa de mis suegros, en el mismo terreno, pero en casas diferentes; la casa de mis suegros es de dos plantas en la cual las habitaciones están en la segunda planta aislados totalmente del mundo y ella vive en la parte de atrás de la propiedad en una casa de tres habitaciones lineales de una sola planta.</p>
<p>Al principio nunca le presté atención, sin embargo me llamó la atención su jovialidad y su optimismo sobre la vida, más nunca le sentí atractivo a su físico y mucho menos se me cruzó un mal pensamiento sobre ella, con el tiempo y el pasar de los años siendo un poco más participe de las cosas de la familia política me di cuenta de que entre ella y su esposo existían problemas que a pesar de ser problemas pasajeros no dejaban de ser motivo de enojo para ella, 5 años después de estar en comunicación y siendo un poco más amigos, mi esposa quedó embarazada de nuestro primer hijo y luego del parto mi suegra nos ofreció quedarnos a pasar la dieta de mi esposa en casa de ellos para ella poder ayudar con el cuidado que mi esposa iba a requerir dado que le practicarían cesárea; esta condición no le permitiría subir gradas así que mi cuñada nos cedió una habitación la cual quedaba contigua a la habitación de ella.</p>
<p>Todo comenzó una noche en la que por mis incontables desvelos a raíz de la atención que le prestaba a mi hijo, salí del cuarto y la encontré sentada en el sillón viendo televisión ella sola, cuando ella vio que abrí la puerta me saludó diciendo hola cuñado y yo un poco con curiosidad pregunté que si se sentía bien porque estaba tan tarde despierta; eran las 3 de la mañana si mal no recuerdo, y ella tenía los ojos hinchados de haber llorado, pregunté que dónde estaba su esposo y me dijo que había tenido que quedarse a trabajar fuera del departamento, en nuestro país es el nombre que recibe cada región  y no regresaría hasta el siguiente día, mi esposa estaba profundamente dormida en la habitación y eso me dio la pauta para acercarme a ella y preguntar nuevamente si pasaba algo y ofrecerme a escucharle si es que ella lo necesitaba, ella respondió que no, sin embargo soltó el llanto, yo me acerqué para abrazarle y fue nuestro primer encuentro para mí excitante, aunque surgió de una situación bastante inusual y en cierta forma dolorosa para ella.</p>
<p>Comenzó a contarme que se sentía sola que el esposo en muchas ocasiones se quedaba fuera de la casa y que aunque ella estaba segura que no era por otra mujer, bueno eso quería creer ella, sentía que era muy duro tener que soportarlo y que en ocasiones permanecía hasta altas horas de la madrugada llorando por su sentimiento de soledad, yo prestaba atención muy atentamente a todo lo que ella decía más no podía dejar de observar la forma en que ella estaba vestida, traía puesto un camisón de tela satín transparente de tirantes y debajo únicamente usaba una tanga color blanco que si hubiera tenido el placer de quitar hubiera corroborado el hecho de que era transparente, la luz que salía del televisor dejaba apreciar lo que se transparentaba por el camisón, era una imagen excitante.</p>
<p>Mientras ella me contaba lo que le acongojaba, yo no pude evitar tener una enorme erección motivada por la escena que tenía ante mis ojos y la dieta que con mi mujer había mantenido desde hacía más de tres meses a raíz de su embarazo, en el principio creí que Esmeralda no se había percatado de mi erección, sin embargo ahora que gozamos como lo hicimos me lo sacó a relucir, ella si la había notado, esa noche yo usaba una calzoneta de algodón que me llegaba a las rodillas, normalmente utilizo bóxers flojos, así que al tener mi erección terminó siendo más que evidente, esperé a que se pasara y me incorporé, luego de conversar con ella  por más de una hora y a consecuencia que mi hijo se despertaba como por cuarta ocasión para tomar su pacha, terminó siendo el detonante para que yo dejara en el sillón a mi cuñada, antes le dije que no se preocupara que todo iba a estar bien y que descansara porque se veía cansada, ella me asintió con la cabeza y se recostó para seguir viendo televisión.</p>
<p>Entré a la habitación para atender las necesidades de mi hijo y mi esposa estaba ya despierta, me preguntó que dónde estaba, a lo que respondí que en el sanitario, atendí a mi hijo, ella volvió a dormir y yo me acosté aunque no pude conciliar el sueño debido a la imagen que tenía de mi cuñada con ese camisón tan impresionante que aunque lo había visto de forma rápida para que no fuera notorio, me había dejado caliente en mi cama y sin poder dormir, pasaban de las cuatro de la madrugada y sin poder dormir sentí la necesidad de ir al baño a pajearme para poder quitarme la calentura que había en mí, cuando abrí la puerta de la habitación noté que en el final del corredor se encontraba aún la televisión encendida, me acerqué despacio sin hacer ruido para ver que ocurría y mi cuñada estaba dormida en el sillón, se había puesto una toalla sobre los hombros y se había quedado totalmente dormida, decidí acercarme y llamarle por su nombre para comprobar el hecho.</p>
<p>Esmeralda le llamé y no contestó, el televisor alumbraba justo enfrente de ella y la imagen que vi hizo que mi erección creciera al máximo, ella estaba acostada con una pierna estirada y la otra recogida hacia un lado, entreabierta, me acerqué invadido por el deseo y la calentura, levantando muy despacio su camisón para ver su vulva, era una vista impresionante aunque no completa, la oscuridad hacía que no se apreciara como yo quería, pero para el efecto que causó en mí fue más que suficiente, agarré mi verga por encima de mi calzoneta y la presioné con fuerza, más el temor que se despertara y me viera me hizo retroceder e irme al baño y hacerme la paja más deliciosa que pude haberme hecho en toda mi vida, pensando en ella me jalaba la verga hacia arriba y abajo con una presión pensando en que la tenía acostada en el sillón abierta y yo bombeándole al máximo.</p>
<p>En cuestión de dos minutos yo estaba echando mi leche por todos lados en ese baño, quedé sentado en la taza tranquilizando mi corazón y aflojando mis piernas que por tanta excitación las tenía estiradas y tensionadas a más no poder después de esa tremenda corrida que me había pegado; limpié todo el reguero de semen que había en el baño y me dispuse en regresar a mi habitación no sin antes pasar por donde ella estaba, ponerle un cobertor para que estuviera caliente y luego regresar a mi habitación y descansar por lo menos una o dos horas antes de ir a trabajar.</p>
<p>Amaneció, la lluvia cesó, y mi día de trabajo comenzaba; salí temprano a tomar una ducha y mientras caminaba hacia el baño estaba ella ya despierta y acercándose me dio los buenos días y me preguntó si deseaba tomar un café, a lo que respondí con una sonrisa picaresca diciendo que si, me bañé y al salir ya cambiado, me esperaba en la mesa un desayuno que demostraba el agradecimiento de ella por haberle escuchado la noche anterior, no dejé de sentir un poco de culpabilidad por haberle espiado en la noche, pero fue pasajera, ese día comenzó lo que una semana después sería la experiencia más apasionada de mi vida.</p>
<p>Regresé de trabajar como a eso de las 6 de la tarde y el esposo no había regresado aún, ya se sabía que sí regresaba este día, llegué todo muy normal como si nada había pasado, pero en mi interior dejé de ver a mi cuñada como lo que era, mi cuñada, y comencé a verla como una mujer y a percatarme de sus bellezas externas, ahora si me fijaba en como vestía, en el sostén que traía, en la falda que usaba, en qué tipo de tanga se transparentaba con su ropa y hasta el peinado que ahora había hecho en mi parecer para su esposo, ya había una cierta atracción por mí, todo transcurrió con normalidad hasta que apareció el esposo, entró muy cansado saludó y sólo medio tragó la comida que ella le había preparado y se fue a acostar sin percatarse de lo linda que ella se veía ni mucho menos que se había arreglado especialmente para su regreso a casa, su cara de desilusión se hizo notar, sin embargo ella no perdió la sonrisa.</p>
<p>Todo transcurrió con normalidad hasta las 10 de la noche, nos acostamos y yo estaba muerto, dormí hasta la medianoche que se despertó mi hijo y de la medianoche a la madrugada es mi turno de atenderlo. Salí de la habitación y como la vez anterior estaba mi cuñada sentada en el sillón viendo televisión, yo debía atravesar el patio para ir a la otra casa y estaba lloviendo a cantaros, ella se levantó y me dijo que no me fuera a mojar, me alcanzó una sombrilla y me acompañó cubriéndonos con la misma sombrilla los dos, ella se pegó a mi cuerpo y me abrazó para que pudiéramos cubrirnos ambos con el paraguas, para los que no saben que es una sombrilla, yo traía en las manos una olla para traer pachas y llegamos a la otra casa que estaba sola y oscura, sentí tanta excitación al sentir que sus pechos se pegaban a mi hombro que no pude evitar ponerme a mil, mi verga se creció como nunca y lo único que hice fue disimular cubriéndome con la sartén, ella la notó y me comenzó a decir que tenía que cuidarme porque podría enfermar si me mojaba, sacando temas para acompañarme mientras yo recogía las pachas.</p>
<p>Cuando regresamos se intercambiaron los papeles, ella pasó delante de mí con la olla o sartén  y yo me pegué a ella por su espalda cubriéndola con el paraguas, ella notó la erección que yo traía al pegarme haciendo la broma de que le  había pinchado con algo, yo me sonreí poniendo cara de vergüenza y sólo le dije perdón cuñada, ella bajó la vista y se quedó medio sorprendida con el tamaño de mi verga erecta que se marcaba en mi calzoneta, sólo hizo un comentario: huy cuñado anda estresado ahorita y se pegó a mí para no mojarse. Cruzamos el corredor del patio para llegar a la casa y cuando llegamos de dio la vuelta y volvió a ver el bulto enorme que traía y comentó mientras me entregaba las pachas que se imaginaba lo difícil que debía ser estar en abstinencia tanto tiempo y lo que le falta por venir, asentí y le dije no tiene idea, las noche son las más terribles para mí.</p>
<p>Fue quizá la conversación más corta y la más liberadora para mí, ella había tomado la confianza para hablarme de algo que yo nunca imaginé me podría hablar, bueno no se vaya a desvelar le dije para cortar la conversación trate de descansar esta noche, ella me miró y me dijo que había descansado en la mañana mientras los chicos iban al colegio y estar ahí a la par de mi esposo viendo al techo no es motivación para descansar, mientras sonreía irónicamente, mejor veo televisión, además agregó hay una película muy buena sobre detectives que me tiene intrigada, yo sonreí con picardía y me metí en la habitación.</p>
<p>Tres horas más tarde mi hijo se despertó pidiendo su pacha, me levanté a atenderlo, lo saqué un momento del cuarto para pasearlo en el corredor ya con la intención de tener un motivo para salir y ahí se encontraba ella, en este caso aparentaba estar dormida, pero a mí se me hizo extraño que mi hijo llorara y ella no se hubiera despertado, debió tener el sueño muy profundo, regresé a acostar al bebé y salí nuevamente. Me acerqué con cautela sin hacer ruidos a para ver si estaba realmente dormida y para mi asombro estaba dormida, sentada en el sillón con las piernas entreabiertas, recostada en una esquina, wow la visión que tuve me hizo casi venirme en el momento, sin embargo para mí era una situación muy arriesgada, decidí regresar a la habitación y acostarme ,con mi erección pulsante opté por comenzar a tocarme en mi cama, mi sorpresa fue que a los 5 minutos escucho pasos venir hacia la habitación, me cubrí rápidamente con la sábana y me hice el dormido.</p>
<p>Mi cuñada se asomó por la ventana para comprobar si estábamos dormidos y lentamente giró la manecilla de la puerta empujándola con una cautela que aunque muy silenciosa era perceptible, poco a poco una luz comenzaba a hacerse más fuerte al entrar ella a la habitación y acercarse a mi lado de la cama, pude escuchar como ella caminaba a mi parecer  de puntas para no hacer ruido, se acercó a mí y se quedó viéndome por un lapso de un minuto o dos, me tocó en un hombro como para comprobar si yo estaba dormido y muy lentamente se cobró lo que yo había hecho la noche anterior al levantar su camisón y ver su hinchada concha frente al reflejo del televisor, comenzó a mover la sábana hacia abajo dejando al descubierto mi bulto grande que se estiraba hacia un lado de mi cuerpo presionado por el bóxer con el cual dormía.</p>
<p>Su respiración era acelerada, pero parecía muy decidida a lo que iba, trató de liberar mi verga de su encierro, pero no pude contener la sensación de sentir el roce de la tela contra la cabeza de mi verga y encogí una pierna bajando mi mano y restregándome yo mismo mi erección con fuerza; ella se asustó y despacio salió de la habitación directamente hacia su cuarto, se acostó en su cama y creo que debió pasar la noche en vela pensando en lo que había ocurrido, yo quedé encendido y tuve que terminar mi paja para poder dormir un poco. La idea de haberla tenido en el cuarto tratando de tocar mi verga me hizo correrme en cuestión de segundos, me limpié y me propuse dormir, a la mañana siguiente me desperté muy desvelado y me dirigí al baño a tomar mi ducha matutina, pero en esta ocasión no había señales de ella, su esposo estaba sentado en la mesa esperando por el desayuno, nos saludamos e intercambiamos un par de comentarios   relacionados con el trabajo y lo duro que le tocaba, me serví un poco de café en una taza y pregunté  por ella y donde se encontraba, me dijo que se había levantado a hacer el desayuno, pero que se sentía cansada y que seguía durmiendo.</p>
<p>Me fui al trabajo con la cabeza revuelta de pensamientos eróticos esperando poder concentrarme en los proyectos de la oficina, sin embargo tenía mi mente con la imagen de ella fija en ese sillón sentada con las piernas abiertas, no me aguantaba por llegar a la noche y esperar que las cosas fueran más allá de lo que había sucedido hasta ahora, para mi sorpresa cuando regresé la vi a ella muy fría sin sonrisa y con cara de culpabilidad, todo transcurrió con normalidad hasta la hora de la cena.</p>
<p>Cuando nos sentamos a cenar noté en ella algo diferente y es que no traía ropa interior, me pareció raro y excitante  más no le di importancia, en ese momento comenzamos a cenar y surgió la plática de el esposo, que donde se encontraba y recibí no con la misma tristeza de costumbre la noticia de que no vendría a cenar porque tendría que trabajar y probablemente regresaba hasta el siguiente día, mi asombro ante el tono de su voz fue evidente y comenté, pero cómo es que ahora no le produce molestia cuñada, a lo que contestó, no puedo vivir todo el tiempo molestándome por lo que no tengo, mejor aprovecho las situaciones en el momento que las puedo vivir, mi esposa sonrió y dijo muy inocentemente, tenés razón hermana te felicito por pensar así.</p>
<p>Durante la conversación posterior a la cena ella se ofreció a ayudarnos con el bebé, diciendo a mi esposa que ella no dormía casi cuando el esposo estaba fuera y mi esposa muy agradecida le dijo que estaba bien, creo que motivados por los sucesos anteriores ambos teníamos la adrenalina a mil, nos sugirió que fuéramos a ver una película con ella, pero mi esposa por estar en la dieta le contestó que no, que la viéramos nosotros, que ella se quedaba en la habitación con el bebé, nos fuimos a la sala y ella se sentó en el sillón individual yo me recosté en el sofá a medio cuerpo con la vista fija hacia el televisor, pasaron 5 minutos y ella me ofreció algo de tomar, yo asentí con la cabeza, se levantó y fue por unos vasos con soda, me la sirvió, pero lo interesante fue cuando ella se sentó nuevamente en el sillón, ya no lo hizo con el mismo recato de siempre, por el contrario se dejó ir en el sillón bruscamente dejando entrever que en esta ocasión llevaba un hilo dental y no estaba desnuda como yo pensaba, fue muy notorio que dirigí mi mirada hacia ella y no le di importancia.</p>
<p>Ella me miraba de reojo en momentos para ver que hacía yo, por ratos comentaba la película y aprovechaba para dirigir mi mirada a su entrepierna que para este momento ya me tenía con la verga bien parada, por la posición en la que yo estaba se disimulaba un poco, sin embargo se notaba el bulto, ella sin disimular ocasionalmente me veía y para echarle un poco de picante a la situación le comenté que estaba muy cansado, y que me iba a acostar, me dijo que estaba bien y que no me preocupara por cuidar del bebé que ella estaría pendiente de cuando despertara para ir a atenderlo, agradecí el gesto y me fui a dormir, en esta ocasión me puse una calzoneta corta sin ropa interior, me cubrí con la sábana y me dispuse a dormir, el llanto del niño me despertó en dos ocasiones más, ella siempre entraba a la habitación y decía que no nos preocupáramos que ella se encargaba, yo estaba cansado realmente que no sentía ni reacción de levantarme, hasta la media noche cuando sentí como alguien me tocaba la verga de manera suave y acariciaba mis huevos con ternura.</p>
<p>La sensación me hizo darme vuelta más tardé un poco en reaccionar y darme cuenta que era ella la que me había estado tocando, me levanté y salí de la habitación, mi sorpresa fue enorme ante la escena que vi, ella estaba sentada en el sillón más no en el que estaba frente a la tele, estaba en el que quedaba a un lado  dándole la espalda al corredor, me acerqué lentamente por atrás y la veo a ella con el camisón de satín como suele utilizarlos corto, subido a la cintura y tocándose su concha peladita suavemente mientras miraba en la televisión una escena de amor entre dos personajes semi desnudos haciendo el amor, ella sintió mis pasos y se bajó el camisón, se incorporó mientras yo avanzaba hacia a ella, se volteó y me preguntó que si se había despertado el niño, respondí que no y le pregunté qué hacía ella, tartamudeó y no supo contestarme, me dijo al final, viendo televisión ¿por qué me pregunta, vio algo?</p>
<p>Yo sonreí y le respondí no porqué tendría que haber visto algo, respondió olvídalo, para ella el juego de la excitación era más emocionante a mi manera de ver que el consumar el hecho, no sé si por las normas morales que cualquiera tiene pues la idea no la dejaba hacer lo que su cuerpo quería o era simplemente falta de valor, me observó directamente hacia mi bulto que para este momento estaba enorme y pues yo descaradamente no lo escondía ya y me dijo con vos pícara, veo que ha estado estresado cuñado, como que se le está haciendo muy frecuente, a mí me dio risa y comenté eso quiere decir cuñada que se ha estado fijando mucho en mi estrés, llovía como todas las noches en temporada de invierno en nuestro país y nuevamente debía ir hacia la otra casa por las pachas del bebé para hervirlas y le pregunté que si tenía un paraguas que me prestara, ella me dijo que si que ella me acompañaba.</p>
<p>La historia fue la misma, ella se puso atrás de mí para cubrirme apoyándose sobre mi cuerpo cubriéndonos a ambos con el paraguas, sentí un enorme escalofrío cuando se presionó en mi espalda y me empujaba para que cruzáramos rápidamente el corredor de el patio y así llegar a la otra casa, mientras cruzábamos hice como si me iba a caer y ella chocó contra mí, cuando esto ocurrió yo pasé mi mano hacia atrás y le apreté contra mí agarrándola desde la parte baja de su espalda, pude sentir la parte media de su hilo dental mientras cruzábamos el camino hacia la otra casa, cuando llegamos ella sonrió diciendo por poco nos caemos verdad, con un tono irónico dándome a entender que no había sido cierto, si usted me venía empujando muy fuerte le contesté, terminamos de hacer lo que estábamos haciendo y nos dispusimos a regresar a estas alturas ella no disimulaba verme la verga bien parada como yo la tenía, y de la misma forma yo no disimulaba ya mis erecciones, bueno es hora de regresar le comenté agregando que ahora ella fuera adelante para no tropezar otra vez.</p>
<p>Tomó ella la olla con las pachas y caminó frente a mí se acercó a mí sintiendo como mi pene se presionaba en sus nalgas y en forma de burla se separa diciéndome: huy muchacho usted me va a traspasar, así no vamos a poder cruzar juntos, venga no se preocupe que tiene ropa no pasa nada, le contesté, puse mi mano en su hombro izquierdo y comenzamos a caminar despacio hacia el corredor del patio y en esta ocasión ella hizo la pantomima de que se iba a caer, pero no se hizo hacia atrás sino más bien se fue hacia adelante, cuando yo vi lo que hacía mi reacción fue agarrarla y hacerla hacia atrás topándola firmemente contra mi cuerpo, y por obvias razones la agarré de sus pechos y la presioné contra mi cuerpo topando mi verga contra su culo.</p>
<p>Cuando ella vio que le agarré los pechos, se agarró de mis nalgas diciendo con voz risueña: bueno así ya estamos a mano, cruzamos el patio hacia la otra casa, pero en esta ocasión no íbamos secos, estábamos ambos mojados por la fuerte lluvia, cuando entramos en la casa ella tenía mojado el camisón y se le marcaba toda la mitad de su cuerpo, su hilo dental blanco era más que visible y pues por mi parte yo paseaba frente a ella con la verga erecta a lo que más me daba, ella me dijo por poco me mata cuñado con esa su cosa creo que si me caigo  y me cae encima me traspasa, yo reí y le dije ni que fuera la gran cosa cuñada, ella hizo un gesto como de sorpresa diciendo: mmmmm es más grande de lo que yo he conocido en mi vida, y eso que no la he visto en persona, huy cuñada, pero eso es peligroso le aseguré y le comenté a la vez que si tenía toallas para secarnos.</p>
<p>Ella entró a una habitación y sacó una toalla y  me la dio yo comencé a secarme los brazos y las piernas más mi calzoneta estaba mojada y mi erección no bajaba, me dijo: présteme la toalla y comenzó a secarse el cabello y a secarse el cuerpo, le dije que debería cambiarse de ropa no vaya a ser que se enferme, de seguro se le mojó hasta el hilo, ella comenzó a hablar ya más abiertamente y a decirme que el hilo siempre lo mantenía mojado, pero que igual se cambiaría, entró a su habitación, encendió la luz dejando la puerta abierta, me dio el show más electrizante que pude haber visto en mi vida, se comenzó a quitar el camisón lentamente y luego se quitó el hilo quedándose desnuda a mitad del cuarto y yo parado en la puerta comencé a tocarme la verga…</p>
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		<title>Trio liberal y la primera vez que se la chupe a un tio</title>
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		<pubDate>Mon, 30 May 2011 14:44:55 +0000</pubDate>
		<dc:creator>tangadelicado</dc:creator>
				<category><![CDATA[Intercambios de parejas]]></category>
		<category><![CDATA[Carlos]]></category>
		<category><![CDATA[cunnilingus]]></category>
		<category><![CDATA[esposa]]></category>
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		<description><![CDATA[En esa ocasión por fin me animé a pedirle a mi esposa que intentáramos hacer un trío, ya que era una asignatura pendiente en nuestra exploración de pareja. Era algo que ella había considerado en sus fantasías pero nunca se imaginó que le pudiéramos hacer realidad. Con cierta excitación, me comentó que había un compañero [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>En esa ocasión por fin me animé a pedirle a mi esposa que intentáramos hacer un trío, ya que era una asignatura pendiente en nuestra exploración de pareja. Era algo que ella había considerado en sus fantasías pero nunca se imaginó que le pudiéramos hacer realidad. Con cierta excitación, me comentó que había un compañero en su trabajo que hacía tiempo que la cortejaba. Era un hombre soltero un poco menor que ella. Por supuesto, más joven que yo. Le pregunté si le atraía como para invitarlo a casa, a lo que me contestó que siempre le había llamado la atención, que incluso en alguna ocasión habían compartido besos y caricias después de algún festejo de la empresa en donde trabaja. Sin embargo, nunca había sido más que eso.<br />
<span id="more-1115"></span><br />
Decidimos que el siguiente fin de semana lo invitaríamos a una cena informal. Por supuesto en principio él no sabría que sería el único invitado, sería una sorpresa que en su momento manejaríamos. Mi esposa con una directa coquetería, la cual, anticipaba una promesa implícita, le invitó para el siguiente sábado a las 9:00 de la noche. Ese día, mi esposa se arregló de manera muy provocativa. Se puso un vestido de esa tela que parece camiseta, color rojo. Era tan corto que difícilmente le cubría sus minúsculas bragas. Sin brassier se veía fenomenal. Se peinó y maquilló cuidadosamente, asimismo, cubrió su cuerpo con esa fragancia sensual que suele usar cuando quiere destacar su erotismo.</p>
<p>Carlos llegó un poco después de las nueve. Una suave música de jazz lento se escuchaba en el ambiente y el aroma de mi esposa se percibía tenuemente a través de las habitaciones de al casa. La mesa cuidadosamente puesta, lucía la vajilla clásica, las copas de cristal y las velas encendidas. La cena ya estaba a punto, ayudé a mi esposa a llevar los recipientes calientes al centro de mesa, a fin de iniciar la deliciosa cena que habíamos preparado entre los dos. Empezamos con un brindis y, poco a poco, la atmósfera informal permitió que la belleza y sensualidad de mi esposa se hiciera cada vez más evidente. Sentada se veía divina, sus piernas se mostraban en finas y hermosas. Carlos con dificultad podía reprimir entregarse a la contemplación de tal hembra, un poco menos que desnuda.</p>
<p>Charlamos animadamente y después de la cena, mi esposa con movimientos sensuales nos tomó del brazo y nos invitó a pasar a la sala. Puso en el aparato de sonido, una suave música de blues. BB King, interpretaba una sensual melodía que aprovechó mi esposa para moverse voluptuosamente al ritmo de la música. – ¿No les parece deliciosa esa música? Invita al amor, ¿no creen?, comentó con una voz aterciopelada y sensual. Carlos y yo nos quedamos como hipnotizados con la imagen de esa hembra en celo, la cual, recorría las curvas de su cuerpo con sus finas manos hasta llegar a sus pechos. Se los acariciaba, logrando con ello, la erección de nuestros penes.</p>
<p>Poco a poco se acercó a Carlos y le pidió que bailara con ella. El, estupefacto, se empezó a mover y ella se le acercó provocativamente, se volteó y con sus deliciosas nalgas empezó a acariciar el pene del atónito compañero de trabajo. – Hummmmmmm, delicioso, mmmmm, expresó. La erección de Carlos era tan evidente, que mi esposa le comentó, – querido, me fascina la dotación que has traído esta noche. Carlos, con nerviosismo me volteaba a ver, como tratando de entender la situación. Mi esposa, luego, levantó femeninamente su mano y con el dedo me hizo una seña para que me les uniera – Ven querido, únete.</p>
<p>Me acerqué y mi esposa me besó largamente en la boca. Después, se volteó, puso sus nalgas en mi pene, levantó sus brazos y rodeando el cuello de Carlos lo empezó a besar, abriendo los labios y metiéndole su delicada lengua en la boca, con pasión, le entregó la caricia. No dejó que me separara, estaba entre los dos, demandando con su actitud ser acariciada. Carlos, súbitamente comentó – ya no aguanto, con tu permiso, José, voy a acariciar a tu esposa. – Adelante compañero, tienes mi permiso, le respondí. Tomó a mi esposa por la cintura la atrajo hacia si y le dio un largo beso en sus turgentes labios, bajó su mano y le acarició sus redondas nalgas. Mi esposa, no pudo evitar el suave ronroneo, que suele emitir cuando siente placer sexual. Con un fino movimiento, se volteó y, tomándole sus manos, se las puso en sus tetas, cerrando los ojos, como una muestra de un profundo disfrute de la atrevida caricia en sus senos. Sus pezones se notaban prominentes a través de la tela del vestido.</p>
<p>Seguimos con ese juego, entre copas de champagne, las caricias empezaron a ser cada vez más atrevidas. En alguno de los momentos, al regresar del aseo, vi que Carlos acariciaba las piernas de mi esposa, la cual sentada en el sofá, ofrecía una imagen divina de sus piernas. La mano de él tocaba los labios externos de su sexo, a través de las minúsculas bragas. Ella disfrutaba la caricia con los ojos cerrados. Me senté, y al momento, sentí que mi esposa llevaba la mano a mi pene erecto. Se sentó y le pidió a Carlos que se pusiera de pie.</p>
<p>En esa posición le abrió lentamente el cierre del pantalón y le liberó la tremenda verga, la cual deliciosamente empezó a mamar. Pasaba su lengua por la cabeza del falo y volvía a introducirla profundamente hasta su garganta. Metía y sacaba la verga de su boca. – qué rico amor, me gusta mamarte la verga, como te lo he hecho antes. En ese momento me di cuenta que mi esposa, ya tenía una relación con Carlos que era mucho más que solo besos y caricias, como anteriormente me había comentado.</p>
<p>Con esa escena no tuve más remedio que sacarme mi pene y empecé a masturbarme. Sentía un placer tremendo cuando pasaba mi mano por la cabeza de mi falo. Estaba observando a mi esposa tragándose la verga de su compañero, succionándola como una experta puta. Al darse cuenta de mi auto estimulación, me alcanzó y me invitó a ponerme enseguida de Carlos, ahí empezó a agarrar una y otra verga y mamaba por intervalos cada una de ellas.</p>
<p>Se puso de pie y nos invitó a sentarnos en el sofá. Con movimientos lentos se empezó a quitar el vestido, regalándonos una maravillosa imagen de su desnudez. Bellísima, deliciosa. Desnuda, se acomodó en el sillón y abrió las piernas. Su sexo húmedo, se ofrecía como pétalos de rosa. Carlos se aplicó y le chupó por minutos el clítoris, mi esposa gritaba de placer, gemía y verbalizaba palabras de agradecimiento – gracias, amor, Huyyyyyy, que rico, mmmmmmaaasssssssss, másssssssss, quiero másssss, sisisisii, sisisisis, qué rico mamamasss, ssssoosoooooyyy unnna pppppuuuuuutaaa.</p>
<p>Le pedí a Carlos mi lugar para chuparle el sexo a mi adorable esposa, ya mezclado con la saliva de Carlos, empecé a mamar más y más su vagina, a meterle la lengua por la abertura de su agujero. Mi esposa, estaba como poseída, se retorcía y gritaba cuando se venía en espasmos de pasión y deseo que sin inhibiciones expresaba. Poco después, de las mamadas, suplicó que le metiéramos la verga dentro de ella.</p>
<p>Me adelanté y empecé a penetrarla con mi pene, mientras mi esposa masturbaba con sus manos a Carlos. Sentía lubricada su vagina y mi pene entraba y salía de esa cueva que se nos ofrecía sin recato. Al sentir el crecimiento de mi pene previo a la eyaculación, mi esposa me dijo que parara, que quería sentir el semen de Carlos, antes que el mío. Se le ofreció abriendo las piernas frente a Carlos, y tomando su pene se lo acomodó en la entrada de su vagina y se lo introdujo al tiempo que emitía un sensual grito:</p>
<p>– Aaaahaaaaaaaaaaaaaaaaa, pppppaaaapppppaaaaa sssiiiiittotooo, quuee rrrrrrrrrrrrrriiiiccooooooo. Góooooooozzzaammmmme, soy unnna puutaaaaa.</p>
<p>Estuvo entrando y saliendo, yo observa atónito el espectáculo, mi esposa estaba follando con su compañero de trabajo como una perra en celo. El pene entraba y salía, brillando por los líquidos vaginales que secretaba la vagina de mi esposa, producto de su tremenda excitación.</p>
<p>Quise participar, mi excitación era descomunal. Me acerqué a la pareja me agaché a un lado de Carlos, el cual sudaba metiendo y sacando su tremenda verga por la vagina de mi mujer, y con un impulso, acerqué mi boca al clítoris de mi esposa, se lo chupé mientras sentía en mi cara los huevos y el falo de Carlos que penetraba con vehemencia. No lo resistí, puse mis labios y mi lengua para sentir el lugar en donde entraba y salía la verga. Sentí su miembro en mi boca y en un momento que se salió de la vagina, sin reserva, metí su instrumento en mi boca y se lo empecé a chupar. Nunca lo había probado, los flujos de mi mujer junto con el sabor de su pene, me parecieron deliciosos.</p>
<p>Me hinqué ante su poderoso instrumento y me dejé llevar, succionando de arriba a bajo su delicioso pene, mi esposa al cabo de un momento me dijo – no seas goloso querido, lo vas a hacer eyacular en tu boca y yo quiero que me ponga su semen dentro de mi vagina. Deje de chupárselo y esperé que mi esposa se lo volviera a meter en la vagina. Yo seguí acariciando el tronco que entraba y salía con mi boca, mientras mi esposa llegaba con un orgasmo cuya intensidad no recordaba haber presenciado antes. Carlos eyaculó dentro de la vagina de mi esposa y, aún con el semen chorreando lo sacó y, metiéndolo en mi boca, se lo volví a chupar, sintiendo los espasmos que siguen al orgasmo. Yo me vine masturbándome mientras le chupaba su riquísimo falo.</p>
<p>Nos recuperamos a la experiencia y de nuevo, mi esposa quiso ser follada; estaba insaciable, sin embargo, le pedí que me permitiera percibir la deliciosa experiencia de sentir que una verga se vaciara en mi boca. Estuve por minutos mamándole la verga a Carlos, hincado frente al macho sentado en el sofá, sentí como se le hinchaba su maravilloso instrumento, más, más y más, hasta que casi no me cabía en la boca y escuchando sus tremendos bufidos, sentí como el chorro de semen me llenaba hasta la garganta, no pude evitar tragarme gran parte de tan delicioso líquido. Mi esposa sonrió al ver mis labios llenos con esperma de Carlos y me pidió que la besara para compartir el resto del lechoso fluido. Y me comentó, – qué bárbaro eres bastante más goloso que yo, se te nota tu talento para chupar penes, lo haces mejor que yo. Me ayudó con su delicada mano a eyacular.</p>
<p>Terminamos la velada en una sobremesa de pinchos y cava y le agradecimos a Carlos su compañía, con la promesa de que nos volveríamos a reunir. Delicioso, es una sensación tremendamente placentera. Nunca pensé que ese sería la primera de muchas experiencias en las que le chuparía la verga a quienes se follan a mi mujer</p>
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		<title>Tambien hay sexo en los hospitales</title>
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		<pubDate>Fri, 27 May 2011 09:24:38 +0000</pubDate>
		<dc:creator>loquitadeamor</dc:creator>
				<category><![CDATA[Intercambios de parejas]]></category>
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		<description><![CDATA[Hola, amigos, mi nombre es Mario, soy soltero y tengo 24 años, os voy a contar una historia que me sucedió hace un año en una clínica de Valencia, la ciudad donde yo vivo. Por mi profesión de futbolista, tuve que acudir a un centro médico a realizar el habitual reconocimiento médico de cada año, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Hola, amigos, mi nombre es Mario, soy soltero y tengo 24 años, os voy a contar una historia que me sucedió hace un año en una clínica de Valencia, la ciudad donde yo vivo.</p>
<p>Por mi profesión de futbolista, tuve que acudir a un centro médico a realizar el habitual reconocimiento médico de cada año, yo iba en pantalón corto y una camiseta ya que era el mes de julio y hacía mucho calor. En el centro médico me recibieron dos chicas, una que era la ayudante de unos 27 o 28 años, de pelo cobrizo largo y liso, con un flequillo que le daba cierto morbo, y otra más madura de unos cuarenta años, morena y de pelo recogido que fue la que se dirigió a mí.<br />
<span id="more-1113"></span><br />
Yo soy moreno, de pelo corto, alto y no soy un hacha con las mujeres pero me considero atractivo, al menos estoy satisfecho en cuanto a mi éxito con ellas. Una vez hecha mi presentación, me dijeron que pasara a una sala de espera que estaba vacía, parecía que aquella tarde no había nadie en la clínica, quizás porque ya era algo tarde. Pasados unos diez minutos, entró en la sala la chica que hacía de ayudante, y me dijo que ya podía pasar.</p>
<p>En el cuarto de la consulta, había una mesa con montones de papeles, bolígrafos, y un ordenador, además de una camilla y numerosos aparatos que se veían en un compartimiento al fondo de la habitación. La chica morena le dijo a su ayudante:</p>
<p>- Nati, prepárale la camilla que ahora mismo voy.</p>
<p>La joven Nati me condujo hacia la parte trasera y me dijo:</p>
<p>- Siéntate en la camilla y vete sacando la camiseta que ahora viene Teresa.</p>
<p>Acto seguido, aparecieron de nuevo las dos, Teresa me informó que Nati estaba de prácticas en su clínica, que lo hacía muy bien y le veía que tenía un futuro prometedor en la profesión. Mientras tanto, Nati comenzó a tomarme la tensión y a hacerme varias pruebas, escuché como Tere le decía a Nati:</p>
<p>- Vamos Nati, hazlo como tú sabes.</p>
<p>Nati comenzó a ponerme unas ventosas por el pecho, y yo que estaba distraído comencé a fijarme en el escote de la bata blanca de Nati, cuando se agachaba a pegarme las ventosas se le veían los pechos y el sujetador blanco que hacía juego con la bata, aquella vista me ponía a mil, y a ella parecía que le gustaba exhibirse porque lo hacía de una manera un poco descarada, mientras Tere había vuelto al despacho y nos había dejado a los dos solos.</p>
<p>Mi excitación se hacía visible en tanto que el tamaño de mi pene había aumentado y me era imposible disimularlo porque solo llevaba un pantalón corto y el bulto era notable. Mientras ella sacaba las ventosas tras comprobar que todas las pruebas eran correctas, tropezaba con la mano en mi pene frotándolo suavemente quizás a propósito.</p>
<p>Yo que estaba cada vez más caliente, agarré la mano de Nati y cogí con ella mi polla que ya estaba como una piedra, ella empezó a frotármela por encima del pantalón corto, hasta que ella empezó a sacarse los botones de la bata con una sonrisa en su boca, quedándose en sujetador y tanga blancos que hacían juego con su bata, y que con su piel morena y cabellos cobrizos le daban un aspecto de autentica diosa del sexo. Cuando la escena subía de tono apareció Teresa y le dijo a Nati:</p>
<p>- Vaya, veo que progresas en tu oficio querida Nati.</p>
<p>Teresa se acercó a mí, me dio un beso en la boca, y a continuación me bajó los pantalones quedando mi pene ofreciéndose a las dos mujeres sedientas de sexo. Nati comenzó a mamarme la verga como una autentica puta, se la metía toda entera en la boca, mordisqueándome los huevos y pasándome la lengua sobre mi capullo lo cual me proporcionaba un placer intenso, mientras tanto, Teresa se despojaba también de su bata quedándose en un conjunto de bragas y sujetador azules, tenía un cuerpo bien conservado para su edad, unas tetas bien duras y unas caderas algo anchas pero sexys. Teresa se acostó en un sofá que había enfrente de la camilla sin las bragas abierta de piernas, enseñando su monte de Venus semi rasurado, y gritó:</p>
<p>- ¡Nataliaaa!</p>
<p>Nati dejó inmediatamente mi polla y se dedicó a comerle el coño a Teresa, que cerraba los ojos del placer gimiendo. Fue entonces cuando me levanté de la camilla y le puse la polla en la boca a Tere que empezó a mordérmela cual bocadillo lo cual me comenzó a ponerla más dura todavía. Los gemidos de Tere eran cada vez mayores ya que Nati comenzó a meterle la lengua en el coño para después comenzar a meterle uno, dos y hasta tres dedos a su jefa. Cuando se cansó de que la follara su ayudante, Teresa me dijo que le apetecía ver como me tiraba a Nati, cosa que ya estaba deseando.</p>
<p>Nati tenía un culo de película, ni le sobraba ni le faltaba nada, sin duda es uno de esos culos que todo hombre desea probar, Tere se sentó en la camilla, yo le aparté a Nati el tanga lo suficiente para comenzar a lamerle el clítoris, poniendo especial atención en su botoncillo, que cada vez que le pasaba la lengua se retorcía de gusto.</p>
<p>Tenía el coño afeitado completamente, lo cual me encanta y me pone más caliente todavía, cuando noté que estaba completamente mojada le di la vuelta para quitarle el tanga y vi que Teresa estaba masturbándose viendo la escena.</p>
<p>A continuación, me senté en el sofá y Nati se sentó sobre mi polla poniéndome sus tetas a la altura perfecta para comérmelas, rápidamente le saqué el sujetador, tenía los pezones pequeños y duros, comencé a mordisquear aquel par de melones mientras ella comenzaba a moverse sobre mi polla, lo hacía como una puta, sabia como moverse para que ambos gozáramos en cada momento lo máximo, hasta que no pudimos más y nos corrimos, a continuación Tere tomó el relevo de Nati y comenzó de nuevo a comerme la polla que ya estaba de nuevo superdura, y me dijo:</p>
<p>- ¿Habrás dejado algo de leche para mi no?</p>
<p>Yo llevaba varios días sin follar ni masturbarme y confiaba en que quedara una buena ración de semen para la puta mayor.</p>
<p>Comencé a follarla mientras que Nati se puso por detrás de ella sobándole las tetas primero para luego meterle un dedito por el culo con lo que hizo que su jefa alcanzara el placer máximo siendo follada por los dos agujeros, Tere gritaba y sudaba como si de una cerda se tratase, hasta que nos corrimos manando una abundante todavía ración de semen para Tere, que se la tragó como si en ello le fuera la vida.</p>
<p>Al cabo de un rato, nos vestimos y nos despedimos, yo aún saliendo por la puerta con la polla tiesa de la gran tarde de sexo que me habían hecho pasar aquellas dos mujeres. Llegué a casa y lo primero que hice fue hacerme una paja recordándolo todo, al día siguiente en el entrenamiento mis compañeros me preguntaron:</p>
<p>- ¿Que tal ese “reconocimiento” Mario?</p>
<p>Y yo les dije viendo sus sonrisas:</p>
<p>- Pues por lo visto son más putas de lo que pensaba…</p>
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