Incesto, un amor verdadero por descubrir
Quién me lo iba a decir que mi hermana me ponia caliente perdido por las noches mientras dormiamos.
“Anoche no me dejaste dormir, hermanito: toda la noche te la pasaste con tu cosita pegada a mi trasero”.
Eso fue lo que dijo mi hermana, Sandy, el domingo pasado mientras desayunábamos mirándome a los ojos, con una sonrisa. Según ella yo había pasado toda la noche “como burro en primavera” y ella no había dejado de sentir mi “cosota”, como llamó cariñosamente a mi pene, pegada a su trasero, sin poder dormir.
Desde que mis padres se separaron, nos mudamos con mamá a un departamento muy pequeño en la Narvarte, muy bonito, pero lo malo es que sólo tiene dos recámaras. Así que Sandy y yo tuvimos que compartir la misma recámara. Además, como en la mudanza mis padres se dividieron los muebles, nosotros nada más nos quedamos con la cama matrimonial y una camita individual. Ahora mi madre duerme en una de las recámaras en la camita individual y Sandy y yo tenemos que compartir la cama matrimonial.
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